{"id":223,"date":"2025-02-12T15:17:52","date_gmt":"2025-02-12T20:17:52","guid":{"rendered":"https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/?p=223"},"modified":"2025-02-12T16:07:48","modified_gmt":"2025-02-12T21:07:48","slug":"clavos-de-olor-para-el-estomago-desmandibulado-una-lectura-de-visceral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/2025\/02\/12\/clavos-de-olor-para-el-estomago-desmandibulado-una-lectura-de-visceral\/","title":{"rendered":"Clavos de olor para el est\u00f3mago herido: Una lectura de Visceral"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"223\" class=\"elementor elementor-223\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-a674ab9 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"a674ab9\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7974909 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"7974909\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Cesia Mor\u00e1n Culcay<br \/><a href=\"mailto:cesia.moran@uartes.edu.ec\">cesia.moran@uartes.edu.ec<\/a><\/p><p>\u00a0<\/p><p>Ni\u00f1a, vomite esa rabia que la desborda, dice Ampuero d\u00e1ndote palmaditas en la espalda para desatorarte. Vom\u00edtela y aseg\u00farese de que, al volverla a respirar, sus entra\u00f1as la lleven al punto de ebullici\u00f3n m\u00e1s alto para que devore las caretas de los clavos que le desangran los pies donde vaya.<\/p><p>Leer <em>Visceral<\/em> se siente as\u00ed, como si Mar\u00eda Fernanda Ampuero encontrara tu rabia escondida, comi\u00e9ndose a mordiscos el est\u00f3mago, y decidiera acompa\u00f1arte para que la grites. <em>Visceral <\/em>se niega a convertir la garganta en su hogar. Una rabia acumulada, herencia materna, no se\/te empeque\u00f1ece para no incomodar. La rabia respira para ensordecer.<\/p><p><em>Visceral<\/em>, escrito por la guayaquile\u00f1a Mar\u00eda Fernanda Ampuero (1976), es un libro h\u00edbrido, de esos que albergan cartas, ensayos y cr\u00f3nicas, publicado por la editorial P\u00e1ginas de Espuma en abril de 2024. Se compone por veinti\u00fan cap\u00edtulos que abordan la gordofobia, xenofobia, el neoliberalismo, colonialismo, la maternidad, el feminismo, la violencia de g\u00e9nero y la violencia contra los cuerpos durante la pandemia COVID-19. Todo condens\u00e1ndose en un solo enunciado: la ira como \u00fanico impulso para seguir respirando.<\/p><p>La narrativa, siguiendo el paso arrastrado de la rabia, uno que deja surcos ondulantes por donde circula, enuncia su terror de habitar el cuerpo desde la infancia hasta la adultez. El libro narra la manera en la que las relaciones con la comida se alteran al crecer siendo una mujer gorda y las visitas a cl\u00ednicas que recetan inyecciones con efectos secundarios (la muerte); el c\u00f3mo una intenta seguir cargando la vida en los brazos despu\u00e9s de un abuso sexual, la culpa que no deber\u00eda sentirse pero que existe bajo la lengua y no se expulsa porque, en palabras de Ampuero, a las mujeres nos fuerzan a no incomodar.<\/p><blockquote><p>En alg\u00fan momento de mi vida aprend\u00ed que hay que agachar la cabeza al pasar frente a un grupo de hombres, que hay que adoptar la posici\u00f3n de un animal d\u00f3cil, que no puedes hacer movimientos bruscos, que si corres, ellos ser\u00e1n m\u00e1s r\u00e1pidos, que lo que tienes que intentar alcanzar es la invisibilidad \u4e00no molestarlos, nunca molestarlos \u4e00, que tienes que demostrar respeto y nunca, nunca superioridad. Que la altaner\u00eda los hombres te las hacen pagar.<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\"><sup>[1]<\/sup><\/a><\/p><\/blockquote><p><em>Visceral<\/em> habla desde un Yo que conversa con el dolor con crudeza, pero que ingresa a las memorias colectivas de otros cuerpos que se ahogan por las agresiones ejercidas en su contra. Utiliza variadas personas gramaticales que acent\u00faan la \u00edntima conversaci\u00f3n que se desarrolla con la comunidad lectora. Ampuero recoge sus pasos y se dedica a colgarlos en tendederos para asolearlos junto a los de otras mujeres, incluyendo las m\u00e1s familiares, como su madre y abuela.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-30a91d0 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"30a91d0\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-31a9dd1 elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"31a9dd1\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figure class=\"wp-caption\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"181\" height=\"278\" src=\"https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/Visceral.png\" class=\"attachment-medium_large size-medium_large wp-image-224\" alt=\"\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figcaption class=\"widget-image-caption wp-caption-text\">Mar\u00eda Fernanda Ampuero. Visceral. P\u00e1ginas de espuma: Espa\u00f1a, 2024<\/figcaption>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/figure>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-ded50ba e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"ded50ba\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-857cf17 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"857cf17\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Cuando la autora habla sobre la maternidad, la bifurca en dos puntos: la relaci\u00f3n con la madre durante el crecimiento y el deseo mismo de ser madre. La voz narradora marca el paso del cap\u00edtulo \u201cM\u00f3rbida\u201d con el bombeo arr\u00edtmico del coraz\u00f3n dentro del \u00fatero, un <em>pum pum<\/em> que a veces parece estallarles en los t\u00edmpanos a las madres que lo escuchan dentro de sus costillas.<\/p><blockquote><p>Por supuesto que esta historia empez\u00f3 con mi madre. Casi todo, por no decir todo, todo, todo, empieza con las madres. La de ella empez\u00f3 con la de su madre y la de su madre con la suya. As\u00ed, retrocediendo hasta el principio de nuestros tiempos, a la gorda primigenia, la gorda eslab\u00f3n perdido, la gorda original, como el pecado.<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\"><sup>[2]<\/sup><\/a><\/p><\/blockquote><p>Se\u00f1ala que, al crecer siendo gorda, el cr\u00e1neo se lacera de tantas veces en las que lo cocachean con la responsabilidad de haber engordado a la madre con su nacimiento. Y Ampuero escribe, desde la m\u00e9dula, del c\u00f3mo es convivir con la comparaci\u00f3n materna murmur\u00e1ndote desde el hombro sobre sus fotos de soltera y los achaques con la respiraci\u00f3n de la hija abrazada a su costilla.<\/p><p>En \u201c\u00datero\u201d, en cambio, la voz habla en segunda persona. T\u00fa, se dice, t\u00fa con el \u00fatero adolorido cada que se mira la edad. Se dirige hacia s\u00ed, o a quien lea, como forma de demostrar que no puede olvidar que siente que le falla a su madre, y a s\u00ed misma. Y luego, sin aviso, vuelve al yo. Es una lucha interna en la que va perdiendo y se canta arrullos infantiles que destrozan.<\/p><p>La palabra \u201cmadre\u201d est\u00e1 presente en varios cap\u00edtulos, en algunas ocasiones es un ente que late desde las esquinas de las p\u00e1ginas, detr\u00e1s de los n\u00fameros. Como en \u201cGrita\u201d, cap\u00edtulo que se lee con el coraz\u00f3n en la boca y el est\u00f3mago retorci\u00e9ndose, golpeando enrojecido las paredes del vientre. T\u00edtulo que alberga diferentes etapas del crecimiento conviviendo en el mismo espacio: la infancia de la autora, en medio de sus veinte a\u00f1os y otra que se pronuncia desde el presente. En todas, el terror a morir hace el intento de consolarla en medio de la violencia que vive a manos de un(os) hombre(s). Y, luego, el silencio forzoso que graban otros en el cuerpo para que lleve en la espalda el suplicio, uno que no puede desbordarse y salpicar a otros. Se obliga al cuerpo a adue\u00f1arse del da\u00f1o y cuidarlo. Acicalarlo todos los d\u00edas mientras este le despedaza el nombre con los dientes.<\/p><p>Ampuero tambi\u00e9n escribe cartas, a su padre en especial. Escribe sobre lo peque\u00f1ita que se siente en Espa\u00f1a, un pa\u00eds que la analiza de pies a cabeza para decirle: contigo no tuve dolores de parto. Y la desconoce dici\u00e9ndole \u201cb\u00e1rbara\u201d. Y experimenta una soledad que busca ser acompa\u00f1ada con el ruido del grifo de la cocina abierto y el ventilador encendido, para poder hacerse un hogar en una naci\u00f3n extranjera: \u201c\u00bfQu\u00e9 te puedo contar, padre, del Imperio?\u201d<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\"><sup>[3]<\/sup><\/a><\/p><p>Entre l\u00edneas, se reconoce una ausencia compartida, no solo de la patria sino tambi\u00e9n de la cercan\u00eda familiar. De lo conocido. De todo de lo que uno se adue\u00f1a cuando se recorren las calles de su ciudad. De las memorias acuclilladas en los nombres de las calles. No se puede reconocer en ning\u00fan sitio por m\u00e1s a\u00f1os que se habita el nuevo lugar de residencia, porque ese es el punto en com\u00fan para Ampuero: carencias. Hay diferencias entre las experiencias migratorias, recalca la obra, diferencia que se reconoce al decir que ella, Ampuero, tuvo suerte de so\u00f1ar. Suerte de tener un trabajo y poder permitirse la indecisi\u00f3n de comprar un producto en los supermercados.<\/p><p>Porque hay personas migrantes a las que las promesas de arribar a otro pa\u00eds, uno en el que se jura que todos los sue\u00f1os se cumplen, no tocan su puerta. Resulta que s\u00ed, que los sue\u00f1os se cumplen, solo que \u00fanicamente a los nacidos en esa patria y al que vive con privilegio. Y duele por donde sus pies caminen, late una herida rota con miedo por v\u00edas que quieren expulsarlos, separados de su tierra y familia.<\/p><p>Al final, aunque los cap\u00edtulos puedan tener un desenlace de tono \u00edntimo, como un di\u00e1logo interno que drena lo oculto, la memoria relatada no es extra\u00f1a; las p\u00e1ginas contienen experiencias compartidas que nos fuerzan a seguir respirando artificialmente de tanto que achacan el cuerpo.<em> Visceral <\/em>se lee entre pausas, en caso de necesitar un respiro al encontrarse dentro de la narraci\u00f3n, y con el hervir furioso estomacal a flor de piel. Mar\u00eda Fernanda Ampuero agarra su rabia, le hace una incisi\u00f3n en la yugular y tira de las palabras tragadas para que las vean. <em>Visceral <\/em>es un libro que, en cuanto terminas, dices: Aqu\u00ed dentro no hay m\u00e1s espacio para empolvar el dolor, as\u00ed que le pongo nombre y lo grito.<\/p><p>\u00a0<\/p><p><strong>Referencias:<\/strong><\/p><p>Ampuero, Mar\u00eda Fernanda.\u00a0<em>Visceral.\u00a0<\/em>P\u00e1ginas de Espuma: Espa\u00f1a, 2024.<br \/><br \/><\/p><p><strong>Notas:<\/strong><\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\"><sup>[1]<\/sup><\/a> Mar\u00eda Fernanda Ampuero, <em>Visceral<\/em> (P\u00e1ginas de Espuma: Espa\u00f1a, 2024), 82.<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\"><sup>[2]<\/sup><\/a> Ampuero, <em>Visceral\u2026<\/em>, 59.<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\"><sup>[3]<\/sup><\/a> Ampuero, <em>Visceral\u2026<\/em>, 39.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class=\"post-excerpt\">Autora: Cesia Mor\u00e1n Culcay<br \/>\n&#8220;Visceral&#8221; de Mar\u00eda Fernanda Ampuero empieza con un listado de cosas que escuecen en el est\u00f3mago col\u00e9rico. Enumera los golpes que recibe el cuerpo por discursos violentos que se pasean por las avenidas, en cada esquina, con las cremalleras de los pantalones abiertas y sin camisetas. Campantes.<br \/>\nEntonces, \u00bfqu\u00e9 hacer con toda esa rabia acumulada? La soluci\u00f3n de Ampuero es escribirla, sean cartas, memorias o ensayos. Lo escribe. En esta obra, con cap\u00edtulos que acogen narraciones po\u00e9ticas de moscas verdes, o cr\u00f3nicas que desconocen el tiempo; Ampuero re\u00fane su rabia y habla de la violencia contra los cuerpos, los feminicidios, la ausencia y la gordofobia.<\/p>\n","protected":false},"author":47,"featured_media":225,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uag_custom_page_level_css":"","_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"cybocfi_hide_featured_image":"","footnotes":""},"categories":[5,1],"tags":[],"class_list":["post-223","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-resenas-y-critica","category-sin-categoria"],"uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/Visceral_20250212_104134_0000.png",1920,1080,false],"thumbnail":["https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/Visceral_20250212_104134_0000-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/Visceral_20250212_104134_0000-300x169.png",300,169,true],"medium_large":["https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/Visceral_20250212_104134_0000-768x432.png",700,394,true],"large":["https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/Visceral_20250212_104134_0000-1024x576.png",700,394,true],"1536x1536":["https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/Visceral_20250212_104134_0000-1536x864.png",1536,864,true],"2048x2048":["https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/Visceral_20250212_104134_0000.png",1920,1080,false],"post-thumbnail":["https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/Visceral_20250212_104134_0000-1140x641.png",1140,641,true]},"uagb_author_info":{"display_name":"jmorales","author_link":"https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/author\/jmorales\/"},"uagb_comment_info":2,"uagb_excerpt":"Autora: Cesia Mor\u00e1n Culcay \"Visceral\" de Mar\u00eda Fernanda Ampuero empieza con un listado de cosas que escuecen en el est\u00f3mago col\u00e9rico. Enumera los golpes que recibe el cuerpo por discursos violentos que se pasean por las avenidas, en cada esquina, con las cremalleras de los pantalones abiertas y sin camisetas. Campantes. Entonces, \u00bfqu\u00e9 hacer con&hellip;","distributor_meta":false,"distributor_terms":false,"distributor_media":false,"distributor_original_site_name":"Blog Pie de P\u00e1gina","distributor_original_site_url":"https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog","push-errors":false,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/223","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/users\/47"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=223"}],"version-history":[{"count":5,"href":"https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/223\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":231,"href":"https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/223\/revisions\/231"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media\/225"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=223"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=223"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=223"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}