{"id":232,"date":"2025-02-19T12:25:54","date_gmt":"2025-02-19T17:25:54","guid":{"rendered":"https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/?p=232"},"modified":"2025-02-20T18:34:24","modified_gmt":"2025-02-20T23:34:24","slug":"hurgando-en-la-muerte-que-vive-en-cementerio-de-moscas-de-maria-paulina-briones-layana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/2025\/02\/19\/hurgando-en-la-muerte-que-vive-en-cementerio-de-moscas-de-maria-paulina-briones-layana\/","title":{"rendered":"Hurgando en la muerte que vive en Cementerio de moscas, de Mar\u00eda Paulina Briones Layana"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"232\" class=\"elementor elementor-232\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-0bb8129 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"0bb8129\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-2750171 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"2750171\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Rebeca Toala<br \/><a href=\"mailto:rebeca.toala@uartes.edu.ec\">rebeca.toala@uartes.edu.ec<\/a><br \/><br \/><\/p><p>Faenar es diseccionar un cuerpo para el consumo; para saciar el hambre de una masa que pide alimento, que quiere detener aquella necesidad que a veces parece condena. <em>Cementerio de moscas<\/em> (2024), comienza con la celebraci\u00f3n de esta ceremonia de cuerpecitos cortados en cuadros con una t\u00e9cnica adquirida por conocimientos ancestrales. Este libro de cuentos es de la autor\u00eda de la docente y escritora guayaquile\u00f1a Mar\u00eda Paulina Briones (Guayaquil, 1974), publicado por Ediciones Universidad Casa Grande. Aqu\u00ed descansan textos de memorias litorales sumergidas por la infancia y abrazadas por la muerte que brota de una ciudad que se quema sola.<\/p><p>Diez cuentos conforman el pante\u00f3n de insectos d\u00edpteros que recuerda la sensaci\u00f3n de deambular por una casa con habitaciones que resguardan la \u00abolla de los gnomos\u00bb.<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a> Las puertas se abren y dan la bienvenida a fisgones de un \u00ablugar en el que el horror y ternura, opacidad existencial y conmoci\u00f3n entra\u00f1able se entreveran\u00bb<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a> como menciona Fabi\u00e1n Dar\u00edo Mosquera en su pr\u00f3logo. Leer esta obra fue exactamente eso: visitar cuartos que se extienden en un pasillo familiar para terminar cayendo a abismos de vigilas s\u00f3rdidas que pertenecen a los personajes. Entrar en este camposanto es enfrentarse a saber lo mismo que los narradores perdidos entre aguas coste\u00f1as, sorprendidos por plantas acu\u00e1ticas, hambre o muertos.<em> Cementerio de moscas<\/em> construye, con retazos de evocaciones de la ni\u00f1ez, un espacio que se supone guardado con recelo por las distintas voces narrativas, pero que no deja la calidez del jugueteo entre infantes o personas que a\u00f1oran el pasado. Al mismo tiempo, los cuentos tienen un devenir constante hacia lo oscuro.<\/p><p>A ello invita \u201cHambre\/Faena\u201d, el primer texto que da paso a la imagen de una cocina \u00ad\u2014o por lo menos eso se espera que sea\u2014 donde se cortan desde cubitos de vegetales hasta personas. El cuento consolida el cuadro de un ritual sostenido, en su mayor\u00eda, por mujeres que ponen su cabeza y manos para cebar por medio de la muerte. Se trata de un mismo acto que, debido a su constante realizaci\u00f3n, llega a perder importancia para la narradora cuando \u00ab[\u2026] el trabajo se hac\u00eda mec\u00e1nico\u00bb.<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a><\/p><p>Aqu\u00ed es com\u00fan sentir la exposici\u00f3n de memorias a\u00f1oradas, ensombrecidas por sucesos que al ser recordados pueden traer nuevas perspectivas. Como en \u201cCicatriz\u201d donde una ni\u00f1a hurga secretamente pertenencias <em>enclosetadas<\/em> de su madre, en un intento de divertirse \u2014o transformarse\u2014 y entrar en la fantas\u00eda, mientras la solitaria casa acompa\u00f1a su crecimiento. Una vez Walter Benjam\u00edn dijo que, en su curiosidad, las infancias suelen resucitar objetos que visitan y se refiri\u00f3 a c\u00f3mo el sentido de propiedad profundiza su relaci\u00f3n con ellos por la posibilidad de habitarlos.<a href=\"#_ftn4\" name=\"_ftnref4\">[4]<\/a> Entonces los elementos que crean recuerdos se vuelven nuestra historia. Es all\u00ed cuando la curiosidad que le provoca la parte superior del mueble antiguo a la protagonista se convierte en algo m\u00e1s que entretenimiento: crea un sitio que permanecer\u00e1 en las memorias de su ni\u00f1ez. Algo muerto\/dormido que habita en ella en cuanto lo olvida, pero que resurgir\u00e1 si sostiene su existencia. La noci\u00f3n de pertenencia se apodera de quien rememora sus escabullidas al cuarto de su mam\u00e1, a su casa, ese lugar que resguarda de las gotas que caen del cielo gris\u00e1ceo y el entra\u00f1able calor que brota entre el Salado que bordea los l\u00edmites de la tierra. Claro que es posible habitar historias enterradas que surgieron de un juego de disfraces de la infancia.<\/p><p>As\u00ed pues, las situaciones extra\u00f1as y complicadas merodean los corredores que gu\u00edan hacia las abundantes memorias j\u00f3venes de los personajes, que crecieron entre parques polvosos y cajas con objetos que cuentan historias desconocidas. Esto sucede en \u201cComo en un p\u00e9ndulo\u201d, en cuyas p\u00e1ginas los recuerdos de las tardes de juegos se ven ofuscados por un evento tr\u00e1gico. Aqu\u00ed un armario se convierte en meg\u00e1fono de bochornos provenientes de la casa vecina, escuchados mayormente por la narradora y su hermano:\u00a0<\/p><blockquote><p>\u00abEspi\u00e1bamos. Escuch\u00e1bamos los sollozos de la madre por las noches, el berreo del m\u00e1s peque\u00f1o todas las tardes. La guerra cotidiana de una ni\u00f1a cuya obligaci\u00f3n era ser madre y padre.\u00bb<a href=\"#_ftn5\" name=\"_ftnref5\"><sup>[5]<\/sup><\/a><\/p><\/blockquote>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7f05111 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"7f05111\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-60dc80a elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"60dc80a\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figure class=\"wp-caption\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"700\" height=\"863\" src=\"https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/Ilustracion_sin_titulo-1-768x947.png\" class=\"attachment-medium_large size-medium_large wp-image-234\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/Ilustracion_sin_titulo-1-768x947.png 768w, https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/Ilustracion_sin_titulo-1-243x300.png 243w, https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/Ilustracion_sin_titulo-1-831x1024.png 831w, https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/Ilustracion_sin_titulo-1-1246x1536.png 1246w, https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/Ilustracion_sin_titulo-1-1140x1405.png 1140w, https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/Ilustracion_sin_titulo-1.png 1534w\" sizes=\"(max-width: 700px) 100vw, 700px\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figcaption class=\"widget-image-caption wp-caption-text\">Collage elaborado por Rebeca Toala, inspirado en la lectura de Cementerio de moscas (2024), de Mar\u00eda Paulina Briones.<\/figcaption>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/figure>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-80fc1d3 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"80fc1d3\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-e2536e0 elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"e2536e0\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Briones explora la cotidianidad siniestra de los espacios guayaquile\u00f1os a trav\u00e9s de las vivencias de sus narradores. \u201cComo un p\u00e9ndulo\u201d es uno de los cuentos que va hilando una situaci\u00f3n violenta de abandono infantil, que poco a poco se transforma en algo cada vez m\u00e1s l\u00fagubre. Todo sin decir demasiado al inicio, de modo similar a los secreteos mochados y los susurros que corren de boca en boca. Los adultos saben, los peque\u00f1os intentan comprender, pero los problemas ajenos pertenecen a sus respectivas casas. Nadie puede ponerle un nombre, porque enunciarlo significa aceptar la gravedad de su presencia. Ser\u00eda conjurar tragedias.<\/p><p>En el texto hom\u00f3nimo, \u201cCementerio de moscas\u201d, la narradora se encarga de una necr\u00f3polis con un sistema ritualista inventado por Denise, su prima. Las moscas, seres acostumbrados a ser servidores de lo s\u00f3rdido, tienen la posibilidad de un sepulcro justo en un juego confidencial de ni\u00f1as. Ellas han convertido su patio en un sitio de reposo y la narradora relata las acciones mientras se superpone el recuerdo de la muerte de un infante que ocurre en otro tiempo. Las ni\u00f1as del cementerio han hurgado en la tierra tropical y creado espacio para las cajas de f\u00f3sforos que suplen las camitas de madera, al mismo tiempo que cuerpecillos inertes de estos insectos crean las letras del t\u00edtulo. Una situaci\u00f3n oscura se crea en el fondo de la narraci\u00f3n con los cuerpos que descansan en el manto terrestre y no es solo la muerte que vela a cada alma. Est\u00e1n los recuerdos que anochecen en la psiquis de quien narra, buscando un poco de aire para seguir respirando entre otras memorias.<\/p><p>En \u201cPassiflora Incarnata\u201d la imagen de Primitiva se siente incluida en el cuerpo de quien narra, siendo una presencia que cubre todo con su existencia. Primitiva es la cuidadora que se vuelve amante envuelta en flores con tintes morados que acarician a la protagonista.\u00a0 Aqu\u00ed, la enfermedad y lo er\u00f3tico son anudados para volver al hambre que se encuentra de inicio a fin en estos cuentos. Son dos mujeres mayores que tratan de cuidarse con amor, de vivir su sexualidad a pesar de las dolencias, hasta que la violencia de la ciudad decida tocar su timbre. Esa misma hambre de vida sorprende tambi\u00e9n en \u201cCad\u00e1veres dentro de casa\u201d donde el mundo se ha consumido por la gripe de Hubei o coronavirus. Es la angurria por otro d\u00eda m\u00e1s que nace de tener cuerpos inertes y\/o fantasmales que borbotea mucho m\u00e1s apetito de vivir:<\/p><blockquote><p>Pienso en los incendios porque siempre fuimos la ciudad del fuego. Y salgo. Me he reincorporado al ruido. Otras puertas se van abriendo lentamente en las casas de mi barrio, y poco a poco escucho pitos, las voces, la vida.<a href=\"#_ftn6\" name=\"_ftnref6\">[6]<\/a><\/p><\/blockquote><p>El mal sabor de boca no dej\u00f3 de hacerse presente mientras la lectura se sumerg\u00eda en el espacio pand\u00e9mico. La vida que se convirti\u00f3 en suerte o tripa y aquellos a\u00f1os se revolvieron en el diafragma atosigado de tragedias. La imagen del cuento rememora los cad\u00e1veres que tenemos guardados en los percheros. Que tema m\u00e1s intranquilo para hablar que la pandemia en un cementerio de moscas, cuando apenas puedes flotar entre los lechuguines.<\/p><p>La literatura que brota de Mar\u00eda Paulina Briones sumerge cuerpos en las realidades acu\u00e1ticas que, igual que en la superficie, se estremecen en cada toque, en cada visita. Estos son espacios enredados entre lianas de una cinta cinematogr\u00e1fica que rescata fotos antiguas, calles viejas, programas de infancia y barrios polvosos del puerto salado. Es el aposento para el descanso de figuritas con alas que no terminan en el olvido; esos que parecen min\u00fasculos, nimios, trasl\u00facidos, extraviados y que cerca de la noche se arropan entre la tierra h\u00fameda.<br \/><br \/><\/p><p><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p><p>Benjam\u00edn, Walter. <em>Cuadros de un pensamiento. <\/em>Buenos Aires: Imago Mundi, 2013.<\/p><p>Briones Layana, Mar\u00eda Paulina. <em>Cementerio de moscas. <\/em>Guayaquil: Ediciones Universidad Casa Grande, 2024.<br \/><br \/><\/p><p><strong>Notas<\/strong><\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Mar\u00eda Paulina Briones Layana, \u201cHambre\/Faena\u201d en <em>Cementerio de moscas <\/em>(Guayaquil: Ediciones Universidad Casa Grande, 2024), 13.<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Fabi\u00e1n Dar\u00edo Mosquera, \u201cPr\u00f3logo\u201d en <em>Cementerio de moscas <\/em>(Guayaquil: Ediciones Universidad Casa Grande, 2024), 5.<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Briones, <em>Cementerio de moscas<\/em> \u2026, 13.<\/p><p><a href=\"#_ftnref4\" name=\"_ftn4\">[4]<\/a> Walter Benjam\u00edn, \u201cDesembalo mi biblioteca\u201d de <em>Cuadros de un pensamiento <\/em>(Buenos Aires: Imago Mundi, 2013), 95.<\/p><p><a href=\"#_ftnref5\" name=\"_ftn5\">[5]<\/a> Briones, <em>Cementerio de moscas<\/em> \u2026, 24.<\/p><p><a href=\"#_ftnref6\" name=\"_ftn6\">[6]<\/a> Briones, <em>Cementerio de moscas<\/em> \u2026, 49.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class=\"post-excerpt\">Autora: Rebeca Toala<br \/>\n\u00bfQu\u00e9 ocurre en la reconstrucci\u00f3n de un espacio nebuloso zambullido en el pret\u00e9rito? Cementerio de moscas, de la escritora guayaquile\u00f1a Mar\u00eda Paulina Briones, hace posible el extrav\u00edo que sucede en el intento de volver a transitar las memorias. Sus cuentos exponen lo siniestro de lo cotidiano, envueltos en una peculiar a\u00f1oranza que nunca deja de sostenernos. Aqu\u00ed sus personajes hurgan en las tinieblas de los recuerdos que habitaron junto a otros que tambi\u00e9n existen en sue\u00f1os de terrazas conectadas. La muerte que acompa\u00f1a a este cementerio nos invita a un recorrido por cada una de sus tumbas.<\/p>\n","protected":false},"author":47,"featured_media":235,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uag_custom_page_level_css":"","_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"cybocfi_hide_featured_image":"","footnotes":""},"categories":[5,1],"tags":[],"class_list":["post-232","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-resenas-y-critica","category-sin-categoria"],"uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/cementerio-png.png",2080,1080,false],"thumbnail":["https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/cementerio-png-150x150.png",150,150,true],"medium":["https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/cementerio-png-300x156.png",300,156,true],"medium_large":["https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/cementerio-png-768x399.png",700,364,true],"large":["https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/cementerio-png-1024x532.png",700,364,true],"1536x1536":["https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/cementerio-png-1536x798.png",1536,798,true],"2048x2048":["https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/cementerio-png-2048x1063.png",2048,1063,true],"post-thumbnail":["https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/cementerio-png-1140x592.png",1140,592,true]},"uagb_author_info":{"display_name":"jmorales","author_link":"https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/author\/jmorales\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"Autora: Rebeca Toala \u00bfQu\u00e9 ocurre en la reconstrucci\u00f3n de un espacio nebuloso zambullido en el pret\u00e9rito? 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