{"id":240,"date":"2025-02-20T15:03:05","date_gmt":"2025-02-20T20:03:05","guid":{"rendered":"https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/?p=240"},"modified":"2025-02-20T15:05:12","modified_gmt":"2025-02-20T20:05:12","slug":"el-retrato-de-dorian-gray-una-moraleja-no-tan-moral","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/2025\/02\/20\/el-retrato-de-dorian-gray-una-moraleja-no-tan-moral\/","title":{"rendered":"El retrato de Dorian Gray, una moraleja no tan moral"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"240\" class=\"elementor elementor-240\" data-elementor-post-type=\"post\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-0db0d7f e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"0db0d7f\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-af072bb elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"af072bb\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Christian Delgado<br \/><br \/><\/p><p style=\"text-align: right\"><em>Busque siempre nuevas sensaciones. No le tema a nada\u2026 un nuevo hedonismo: <br \/>eso es lo que nuestro siglo necesita.<br \/><br \/><\/em><\/p><p>Cualquier apasionado de la literatura ha escuchado el infame nombre del protagonista de la obra que nos ocupa. Desde lo abstracto, se lo relaciona con lo acaudalado, lo elegante y lo vanidoso. No obstante, para Oscar Wilde, el nombre de su invenci\u00f3n sintetizaba el basto c\u00famulo de ideales que alimentaron su imaginaci\u00f3n desde temprana edad. As\u00ed, Dorian Gray representa, simult\u00e1neamente, la belleza, la erudici\u00f3n y el desparpajo de la Grecia cl\u00e1sica. Un joven con esas caracter\u00edsticas solo podr\u00eda vivir bajo la m\u00e1xima del dandismo: la persecuci\u00f3n eterna de la juventud y la belleza.<\/p><p>Precisamente es esta filosof\u00eda lo que lo arrastra a su dulce condena. Tras ser retratado por su amigo, quien tendr\u00e1 sentimientos homoer\u00f3ticos por \u00e9l, Gray se exaspera febrilmente al considerar la idea de envejecer, por lo que, como si de magia negra se tratase, provoca que su alma sea prisionera del cuadro, mientras que \u00e9l conserva la lozan\u00eda inmaculada de la juventud:<\/p><blockquote><p>Es triste pensarlo, pero no hay duda de que el genio perdura m\u00e1s que la belleza. Eso explica que pongamos tanto empe\u00f1o en sobreeducarnos. En la salvaje lucha por la existencia, queremos tener algo que perdure, y as\u00ed nos llenamos la mente de basura y de hechos con la necia esperanza de mantener nuestro puesto.<a href=\"#_ftn1\" name=\"_ftnref1\">[1]<\/a><\/p><\/blockquote><p>Evidentemente, tal \u201cmaldici\u00f3n\u201d viene a ser una gloriosa invitaci\u00f3n para que nuestro protagonista d\u00e9 rienda suelta a sus m\u00e1s fieros deseos bajo el adoctrinamiento de su \u00fanico amigo y mentor, Lord Henry. Sin embargo, despu\u00e9s de ciertos sucesos inherentes a su comportamiento, Dorian Gray se percata de que el retrato de su rostro ha cambiado, mientras que las facciones de su cara, en el mundo real, permanecen intactas. De manera indefectible, el cuadro pasa a ser un reflejo del alma de nuestro protagonista, que se ver\u00e1 mancillada en proporci\u00f3n a sus malos actos. Dicho esto, \u00bfse podr\u00eda colegir que <em>El retrato de Dorian Gray<\/em> (1890) es una gran moraleja?<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-d8c9b3f e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"d8c9b3f\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-a1f7597 elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"a1f7597\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figure class=\"wp-caption\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"210\" height=\"300\" src=\"https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/Portada-210x300.jpg\" class=\"attachment-medium size-medium wp-image-242\" alt=\"\" srcset=\"https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/Portada-210x300.jpg 210w, https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/Portada.jpg 490w\" sizes=\"(max-width: 210px) 100vw, 210px\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figcaption class=\"widget-image-caption wp-caption-text\">Oscar Wilde. El retrato de Dorian Gray. Bilbao: Astiberri, 2012<\/figcaption>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/figure>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-feb541c e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"feb541c\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-2d7e3dd elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"2d7e3dd\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Para empezar, la pugna entre lo moral y lo amoral es una piedra fundamental en la construcci\u00f3n de la presente historia. Este conflicto se representa a trav\u00e9s de la relaci\u00f3n del protagonista con sus dos amigos m\u00e1s \u00edntimos: Basil Hallward, un pintor en ascenso, y Lord Henry, un adinerado c\u00ednico. El primero siempre ha de cuestionar las decisiones m\u00e1s pol\u00e9micas del joven Gray; mientras que el segundo no solo las ha de justificar, sino que las aplaudir\u00e1. De este modo, Henry pasa a ser una influencia directa para Dorian, instruy\u00e9ndolo en el fino arte del goce y el exceso. El culmen de dicha <em>educaci\u00f3n sentimental<\/em> sucede cuando el maestro le obsequia un libro espec\u00edfico a su pupilo, quien terminar\u00e1 de abrir sus ojos y concientizarse de la p\u00e9rdida de su inocencia.<\/p><p>Por lo anterior, la p\u00e9rdida de la inocencia es algo que todos los seres humanos experimentamos. No obstante, no somos conscientes de que ello est\u00e9 ocurriendo en el momento; al contrario, para cuando nos percatamos de esto, los a\u00f1os han pasado ya y rememoramos, con cierta nostalgia, las tiernas \u00e9pocas en las que la perfidia todav\u00eda no hab\u00eda imbuido sus efectos en nuestro coraz\u00f3n. En contraste, debido a la \u201cmaldici\u00f3n\u201d de su retrato, Dorian Gray siempre fue consciente de la corrupci\u00f3n de su alma. Es decir, a diferencia de lo que usualmente ocurre, \u00e9l pudo aceptar dicha p\u00e9rdida u oponerse a ella, pero fue m\u00e1s all\u00e1, pue se regode\u00f3 en ella, volvi\u00e9ndola elemental en la construcci\u00f3n de su identidad.<\/p><p>Eso s\u00ed, tal corrupci\u00f3n, en el singular caso de nuestro protagonista, viene acompa\u00f1ada de goces intelectuales sin parang\u00f3n. No es cosa extra\u00f1a que el saber sea un puente hacia lo inmoral para una sociedad conservadora. Adem\u00e1s, el mismo Lord Henry es quien asevera que un ser civilizado es un ser invariablemente corrupto y que quien no se ha corrompido es porque carece de educaci\u00f3n. Asimismo, claro est\u00e1, el estatus y holgura econ\u00f3mica que posee Dorian Gray le dan carta blanca para que sus vicios, pese a serlos, se deslinden de la vulgaridad con la que son observados los adictos al opio que pululan por los puertos.<\/p><p>De este modo, Dorian Gray lleva la vida de lo que Roberto Bola\u00f1o (en concordancia con Lord Henry) definir\u00eda como el \u201cpoeta poeta\u201d. En otras palabras, se trata de una existencia concentrada en el hedonismo y en la que el sujeto no procura consumir arte, sino encarnarlo.<\/p><blockquote><p>Pero el hombre jam\u00e1s recupera su juventud. El alegre latido que palpita en nosotros a los veinte a\u00f1os va debilit\u00e1ndose [\u2026] Degeneramos en horribles t\u00edteres perseguidos por el recuerdo de las pasiones que nos dieron demasiado miedo, de las exquisitas tentaciones ante las que nos falt\u00f3 valor para ceder.<a href=\"#_ftn2\" name=\"_ftnref2\">[2]<\/a><\/p><\/blockquote><p>En contraparte, tal dicha conlleva un precio muy alto y es que, en la novela, quien ha llevado una vida as\u00ed ha de perder, invariablemente, su alma. Esta repercusi\u00f3n es el dilema fundamental al que se ha de enfrentar nuestro protagonista: \u00bfla juventud eterna o una vida tranquila?<\/p><p>En conclusi\u00f3n, podr\u00eda decirse que la vida de Dorian Gray tiene todos los componentes de una f\u00e1bula (salvo la personificaci\u00f3n de animales, claro) y que su historia no es m\u00e1s que una at\u00edpica moraleja. No obstante, trat\u00e1ndose de Oscar Wilde (encarcelado en su tiempo por inmoral) esto resulta extra\u00f1o. Y es que fue la postura del protagonista lo que nos lleva a pensar en lo moral, mas no las decisiones que tom\u00f3. Ante esto, podemos pensar en su mentor, Lord Henry, quien lleva una vida similar con la diferencia de que acepta con estoicismo el precio a pagar a cambio de una existencia repleta de placeres: \u201c[\u2026] s\u00f3lo hay una cosa en este mundo peor que el que hablen de uno, y es que no lo hagan\u201d.<a href=\"#_ftn3\" name=\"_ftnref3\">[3]<\/a> Por lo tanto, el miedo y la hipocres\u00eda del retratado son lo que hacen de la historia una moraleja, mientras que el estoicismo y cinismo de Lord Henry evidencian la profundidad detr\u00e1s del goce desmedido y sus consecuencias, asumidas desde un principio, en una obra tan desafiante como <em>El retrato de Dorian Gray<\/em>.<br \/><br \/><\/p><p><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/p><p>Wilde, Oscar. <em>El retrato de Dorian Gray. <\/em>Bilbao: Astiberri, 2012.<br \/><br \/><\/p><p><strong>Notas:<\/strong><\/p><p><a href=\"#_ftnref1\" name=\"_ftn1\">[1]<\/a> Oscar Wilde, <em>El retrato de Dorian Gray, <\/em>(Bilbao: Astiberri, 2012), 22<\/p><p><a href=\"#_ftnref2\" name=\"_ftn2\">[2]<\/a> Wilde, <em>El retrato\u2026, <\/em>33<\/p><p><a href=\"#_ftnref3\" name=\"_ftn3\">[3]<\/a> Wilde, <em>El retrato\u2026, <\/em>12<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-ce12e35 e-flex e-con-boxed e-con e-parent\" data-id=\"ce12e35\" data-element_type=\"container\" data-e-type=\"container\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"e-con-inner\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-2e61199 elementor-widget elementor-widget-image\" data-id=\"2e61199\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"image.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figure class=\"wp-caption\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/elementor\/thumbs\/WhatsApp-Image-2025-02-19-at-19.13.20-scaled-r1srd5l0yu2dynhwmk3f7lzqj3sqrmth6w2jf5fja0.jpeg\" title=\"WhatsApp Image 2025-02-19 at 19.13.20\" alt=\"WhatsApp Image 2025-02-19 at 19.13.20\" loading=\"lazy\" \/>\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<figcaption class=\"widget-image-caption wp-caption-text\">Ilustraci\u00f3n de realizada por Javier de Isusi<\/figcaption>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/figure>\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p class=\"post-excerpt\">Autor: Christian Delgado<br \/>\nItalo Calvino explicaba que una obra cl\u00e1sica &#8220;nunca termina de decir lo que tiene que decir&#8221;. As\u00ed lo demuestra Christian Delgado con el acercamiento al cl\u00e1sico, El retrato de Dorian Gray, de Oscar Wilde.<br \/>\nEn un (re)lectura que contrapone a Lord Henry y Dorian Gray, se muestran dos perspectivas de una vida entregada al goce hedonista y, tambi\u00e9n, evidencian la complejidad de la obra de Wilde y su intento por matizar el concepto de moralidad.<\/p>\n","protected":false},"author":47,"featured_media":244,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_uag_custom_page_level_css":"","_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"cybocfi_hide_featured_image":"","footnotes":""},"categories":[5,1],"tags":[],"class_list":["post-240","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-resenas-y-critica","category-sin-categoria"],"uagb_featured_image_src":{"full":["https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/Recurso-1-3-scaled.jpg",2560,1440,false],"thumbnail":["https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/Recurso-1-3-150x150.jpg",150,150,true],"medium":["https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/Recurso-1-3-300x169.jpg",300,169,true],"medium_large":["https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/Recurso-1-3-768x432.jpg",700,394,true],"large":["https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/Recurso-1-3-1024x576.jpg",700,394,true],"1536x1536":["https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/Recurso-1-3-1536x864.jpg",1536,864,true],"2048x2048":["https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/Recurso-1-3-2048x1152.jpg",2048,1152,true],"post-thumbnail":["https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/wp-content\/uploads\/sites\/34\/2025\/02\/Recurso-1-3-1140x641.jpg",1140,641,true]},"uagb_author_info":{"display_name":"jmorales","author_link":"https:\/\/piedepagina.uartes.edu.ec\/blog\/author\/jmorales\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"Autor: Christian Delgado Italo Calvino explicaba que una obra cl\u00e1sica \"nunca termina de decir lo que tiene que decir\". 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